Luego de que Donald Trump anunciara que Estados Unidos está revisando su posición sobre la cuestión Malvinas, Javier Milei convocó a una cadena nacional para referirse al tema. Pero hay una enorme contradicción entre el discurso de soberanía del Gobierno y su política concreta.
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Las medidas anunciadas no representan ningún avance en la recuperación de las islas. Posibles sanciones a empresas que colaboren con la extracción de petróleo en la cuenca de las islas y la imposibilidad de participar en Vaca Muerta si así lo hicieran. Y la instalación de una base naval yankee en Tierra del Fuego, ya anunciado.
Una cadena nacional en medio de una política de entrega
Un golpeado Milei intenta presentarse como defensor de la soberanía argentina, por un lado, mientras su gobierno impulsa una política de apertura y entrega de recursos naturales al capital extranjero (RIGI). Gracias a la movilización pudimos tumbar el capítulo de ventas de tierras a extranjeros, pero esa era su intención.
Al mismo tiempo, promueve una política económica subordinada al capital financiero internacional y al FMI. Por el otro lado, le sirve como una causa nacional que permita correr el eje del fracaso de su gobierno a nivel económico y caída en las encuestas con la bronca de gran parte de la población hacia su política.
Por eso, el discurso sobre Malvinas no puede analizarse separado de esta política general. No alcanza con reivindicar la soberanía en las palabras mientras se entrega la soberanía económica y territorial en los hechos.
La intervención de Trump tampoco constituye una defensa de los intereses argentinos. Estados Unidos usa al gobierno de Milei para presionar a Inglaterra por no haberlo apoyado en su ataque a Irán y no querer incrementar su presupuesto militar. Además la instalación de la base en Ushuaia beneficiaría a Trump en el control del estrecho de Beagle en su disputa con China, no a Argentina. Ganan todos menos el pueblo argentino que levantó la bandera. Somos el peón de Trump en esta guerra mundial.
La disputa imperialista no es la salida para Argentina
La experiencia histórica debería servir como advertencia. Todos recordamos lo que pasó cuando Galtieri creyó que EEUU iba a apoyar a Argentina en Malvinas: tuvimos 432 argentinos muertos, más casi el doble de suicidios al finalizar el conflicto. Una derrota que luego generó el fin de la dictafura.Incluso Milei visitó Chile ese mismo día y reivindicó al dictador Pinochet, aliado de Thatcher en la guerra del ‘82.
Lo que está en juego es el petróleo de Malvinas, las posibilidades económicas del Atlántico Sur y la ubicación estratégica de Tierra del Fuego colocan a la región en el centro de intereses imperialistas cada vez mayores.
La empresa israelí Navitas Petroleum opera en el proyecto Sea Lion junto a la británica Rockhooper, invirtieron U$D1800 millones y esperan quedarse con 810 mil barriles por U$D 8100 millones de nuestro suelo. Nuevamente la contradicción es brutal: Milei fanático de Margaret Thatcher es un aliado incondicional del genocida Netaniau quien junto a los ingleses extrae el petróleo de nuestra plataforma.
Párrafo aparte merece la oposición patronal peronista que agita la causa de Malvinas pero vota el Rigi, súper RIGI, ley de Glaciares y reforma laboral a pedido de corporaciones internacionales o jueces de Milei que fallen contra el pueblo. Que además se someten al FMI El mayor saqueador de nuestros recursos. El humo envuelve a varios.
Frente a esto, la izquierda plantea una posición diferente.
La recuperación de Malvinas no puede quedar en manos de Trump, de Milei ni de ningún gobierno imperialista. Solo con una Argentina socialista y con el apoyo de todos los pueblos del mundo que sufren el colonialismo imperialista podremos recuperar nuestra soberanía.
La defensa del archipiélago no puede separarse de la lucha contra el FMI, contra la entrega de los recursos naturales, contra la extranjerización de la tierra y contra todo intento de convertir a la Argentina en una plataforma de negocios para los capitales internacionales.
La salida está en los trabajadores y en las calles
La soberanía nacional no se defiende con humo de discursos nacionalistas mientras se ajusta a los trabajadores y se entregan los recursos del país.
Defender consecuentemente la causa Malvinas significa romper con el imperialismo, desconocer la deuda usuraria con el FMI, recuperar el control estatal de los recursos estratégicos y terminar con la entrega del territorio y de nuestras riquezas. Abajo el ajuste de Milei.
Huelga general para derrotar al Gobierno.
Las Malvinas son Argentinas.
Firma: Enrique Chilano, Partido Obrero – Frente de Izquierda Unidad
Contacto por Whatsapp con Chacabuquero: 2352470278
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