"Este es un camino de ida"

Entrevista con la autora de Eterna Clara.


Karen Zarate es periodista egresada de la Facultad de La Plata. Recientemente publicó una novela llamada Eterna Clara en el que la protagonista tiene muchas similitudes con ella.
La autora reconoce cierta inspiración autobiográfica pero agrega que esta es una historia de ficción.




-¿Cómo surgió Eterna Clara?
-Esta historia surge por necesidad de canalizar lo que me pasaba por dentro. Venía con ciertas cargas de la vida de situaciones que me han atravesado y tenía necesidad de sentarme y plasmar lo que me pasaba por dentro. La mejor forma que encontré fue escribirlo. Una tarde de verano fue cuando me hizo el click. Siempre quise escribir un libro y estuvo entre mis propósitos pero no sabía cuándo iba a despertar la magia. El deseo estaba, las ganas también pero esa conexión que se generó cuando me senté a escribir surgió en ese momento y fue repentino. Comenzar a canalizar lo que me pasaba por dentro fue encontrar refugio en las palabras. Eso es lo que siempre intento transmitir. Es eso que se trata de plasmar a pesar de que no se puede decir con palabras. Después cuando esto empezó a tomar forma, cuando lo que yo quería contar comenzaba a surgir entre los personajes ahí nace Clara Carrasco que es mi personaje principal, a Simón Garzón qué es el amor de su vida, y luego a todos los personajes secundarios que comenzaron a surgir así como la línea espacio temporal y el contexto de la historia. La historia se sitúa en Chacabuco, creo que tiene que ver con poder revalorizar el lugar donde nací. Yo me fui a estudiar y volví. Chacabuco me recibió nuevamente. También está la cuestión de poder plasmar la historia de mi familia y sus generaciones. Yo no tuve la oportunidad de conocer a mis abuelos. Conocí a mi abuela paterna pero ya falleció hace muchos años cuando yo era muy chica y no tuve la posibilidad de disfrutarla. Todo lo que sé de ellos fue a través de la historia que me contaron mis viejos. Poder plasmarlos en el papel es una forma de decir que está es mi identidad. Mis abuelos vinieron de Líbano, por ejemplo. La escritura fue una forma de encontrarme a mí misma. También hay anécdotas con mis amigos. Muchos de ellos me preguntaban si se iban a encontrar en el libro. Hay situaciones que me han atravesado, historias y todo esto que pasaba por dentro de mí traté de plasmarlo en papel.

-¿La novela tiene un tinte autobiográfico?
-Quién me conoce va a encontrar bastantes referencias autobiográficas porque hablo de mí carrera y lo que significó para mí. Clara Carrasco nace en Chacabuco y ahí pasa su adolescencia para luego irse a estudiar a La Plata. No es una coincidencia porque yo soy egresada de la Facultad de Periodismo de La Plata. Hay referencias autobiográficas pero hay que entender que es una obra de ficción y los últimos capítulos dan cuenta de ello porque el final es inesperado y cuenta con un giro enorme propio del género. Tal vez quién me conozca pueda decir que Clara tiene un poco de mí pero no es eso.

-¿Vos escribiste un diario personal cuando eras adolescente como Clara?
-Jamás escribí un diario, por ejemplo. Eso es parte de la historia. Pero hay cuestiones que sí me pasaron como por ejemplo eso de no poder poner en palabras lo que uno quiere decir. Me ha pasado muchas veces. No obstante, hay ciertas cuestiones vinculadas a mi en el personaje principal pero es ficción.

-¿Por qué elegiste estudiar comunicación social?
-En verdad cuando termine la escuela secundaria no sabía que iba a estudiar. Tenía 17 años y necesitaba decidir qué iba a estudiar y qué iba a hacer de mi vida. Mi mamá siempre quiso que yo siguiera la carrera de farmacia pero es porque ella quería ser farmacéutica. Yo nunca me llevé bien con los números ni la matemática. Pero me gustaban las ciencias sociales y las humanidades. Y así fue como me pregunté si no debía estudiar periodismo. Uno siempre aspira a lo máximo cómo conducir un noticiero de alcance nacional. Cuando fui a la facultad a conocer el programa me di cuenta de que las materias cuadraban con mi esencia. A mí me fascina la historia, las ciencias sociales, la comunicación. Me encanta leer y escribir. Con la facultad pude potenciar todo eso. Cuando puse el primer pie en la facultad me di cuenta de que no era tan fácil eso de estar en un noticiero y que muchas veces se trabaja ad honorem o no sé está bin pago. También me di cuenta que era una carrera muy sacrificada porque uno pone el cuerpo, la cabeza y hasta el alma en esta profesión. No tiene límites porque uno se ve trabajando a cualquier hora y en cualquier momento. Pero me enamoré de la carrera. Si pudiera volver el tiempo atrás volvería elegir periodismo porque disfruto mucho de mi carrera. Entendí que puedo hacer una intermediaria entre las personas que aquellas historias que no habían sido contadas. En la facultad me gustaba más estar en el detrás de escena. Me gustaba mucho la producción radial y televisiva. Publicar un libro es abrirme y decirle a todos que aquí estoy porque dejo un poco de mí en el libro más allá del giro de ficción. En el Área de Prensa de la Municipalidad tuve la posibilidad de probar estar ante la cámara y me sentí muy cómoda. Noté que tenía facilidad para relatar a través de la cámara. Yo soy una apasionada de mi profesión y me encanta con sus pros y sus contras. Puede que el tiempo te juega una mala pasada pero amo lo que hago y lo disfruto. No muchas personas pueden disfrutar de lo que hacen.

-¿Cómo te ves a futuro?
-Este es un viaje de ida y la verdad es que encontrar refugio en las palabras me lleva a pensar en qué no quiero dejar de escribir. Por mucho tiempo yo deposité mi energía en la profesión y en esto de producir y pensar en lo que se puede hacer para las notas y a quien entrevistamos. Muchas veces la gente no entiende que lo que se ve es solamente el producto final pero detrás de eso hay trabajo de mucha gente. Quizás ahora he depositado mi energía en sentarme a escribir. He vivido domingos en los que sentía la necesidad de escribir pero no lo hice por obligación. Luego uno tiene que tener constancia porque si va a escribir un capítulo cada tres años tal vez nunca termine. También hay que disfrutar de lo que se escribe. He llorado con alguno de los capítulos de Eterna Clara. Muchas veces, uno no se da cuenta de la dimensión que toma lo que está escribiendo. Creo que fui intermediaria entre lo que quería contar y aquello que mis personajes necesitaban contar. Creo que ellos me vinieron a buscar a mí. Poder contar una historia desde diferentes puntos de vista es una sensación mágica. Eso es lo que me impulsa a alejarme de la realidad y perderme entre líneas para encontrar el placer de la libertad. Es algo maravilloso y creo que lo logre. Por eso creo que este es un viaje de ida y que voy a seguir escribiendo.


  • Eterna Clara se vende en la librería de Chacabuco, Didácticos Estudio.
  • Los primeros capítulos de la novela se pueden leer en el sitio de Internet WattPad: Leer Eterna Clara.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comparta su opinión con el resto de la comunidad