Estudiante de Chacabuco cuenta cómo es su vida en China

Costumbres y cultura a medio mundo de distancia.



Cecilia Catacata está estudiando en China desde hace varios meses. La joven relató cómo es vivir en este país que a primera vista parece tan distinto a Argentina.
Catacata está estudiando el idioma chino, gracias a que el año pasado ganó un concurso de canto auspiciado por la embajada del país oriental.
La joven respondió un cuestionario sobre la manera en la que se vive del otro lado del mundo, junto a una población que tiene costumbres particulares pero que no se desentiende de la globalización

-¿Cómo es vivir en China?
-Vivir en China es totalmente distinto a vivir en Argentina. El desafío es doble, por un lado hay que acostumbrarse a estar lejos de casa y por otro a una nueva forma de vida. En Beijing particularmente noto que el estilo de vida es más acelerado, los códigos de la gente son diferentes. Fue un poco chocante al principio, pero luego me sentí muy acompañada en momentos donde necesité ayuda por la barrera idiomática y eso me sorprendió. Siento mucha seguridad al caminar por la calle y la gente es realmente amigable, más aún cuando nota mi interés por aprender el idioma y su cultura.

-¿Qué es lo más diferente? ¿Y lo más parecido?
-Lo más diferente es acostumbrarse a que vayas donde vayas está lleno de gente y por eso mismo rara vez se respetan turnos o el espacio personal. Sin embargo se puede notar la buena organización que tienen del espacio público, la efectividad de los medios de transporte, poder cruzar Beijing de punta a punta sólo combinando subtes o simplemente alquilando una bicicleta a través del celular. Los controles de seguridad en cada lugar al que voy al punto de llegar a tener exceso de personal trabajando en ello. Lo más parecido son las zonas comerciales, algo que me sorprendió demasiado fue ver que tienen una cultura de consumo similar a la nuestra, ver que grandes marcas tanto de ropa como de comida están ya muy instauradas.




-¿Los chinos son hospitalarios?
-En líneas generales son muy hospitalarios y aún más cuando notan el interés de los extranjeros por aprender sobre su cultura. Recuerdo el día que fui a visitar las colinas fragantes, un adolescente me preguntó, muy tímidamente si entendía el idioma y si necesitaba ayuda. Situaciones similares me han pasado en el subte cuando me ven mirando algún mapa o buscando direcciones en el celular.

-¿Cuesta integrarse más allá de la barrera idiomática?
-Principalmente está la barrera idiomática pero en segundo lugar, más allá de la hospitalidad que tengan con los extranjeros, siempre marcan una diferencia. Los chinos son personas de por sí muy reservadas y solitarias, el trato personal es muy diferente.

-¿Cómo es un día de su vida en China?
-Mi día en China, de lunes a viernes arranca muy temprano, generalmente a las 7.30. Empiezo a prepararme para ir a cursar y desayuno algo. Tengo mi curso de idioma de 8.30 a 12.30. Almuerzo al salir y dependiendo de la tarea que tenga para el siguiente día vuelvo a mi cuarto a terminarla o salgo a recorrer algún rincón de Beijing. Me resulta muy curioso ver su estilo de vida como en una película, meterme en hutongs, que son barrios tradicionales chinos, y recorrer las calles, ver en los parques a los mayores practicando actividad física, o simplemente verlos reunidos en plazas jugando su ajedrez chino. Aunque últimamente hace tanto frío que cuesta salir a la calle! Estamos en otoño y ya tenemos días con temperaturas de -10°. Alrededor de las 18.00 ya empieza a oscurecer, me fascina caminar por las calles y ver todos los carteles luminosos. Al terminar el paseo, regreso a mi cuarto en la Universidad para comer algo y prepararme para el día siguiente.

-¿Un occidental puede sentirse cómodo allí?
-Creo que es una cuestión personal el sentirse cómodo tanto acá como en cualquier parte del mundo. Con el tiempo uno se va acostumbrando y lo importante es tener una buena actitud ante lo que nos resulta diferente. Hoy en día gracias a la tecnología uno puede mantenerse en contacto a la distancia, mi familia me ayuda mucho día a día. Por otro lado, tuve la suerte de encontrar Argentinos y solemos generar nuestro espacio para compartir mates y charlar, eso hace todo más simple aún.

-¿Qué es lo que más te sorprendió?
-Me sorprendió mucho el contraste entre la tecnología moderna y la cultura tradicional que se generó por los avances a pasos agigantados. Acá se usa Wechat, es una plataforma similar a Whatsapp, uno puede asociar la cuenta bancaria al móvil y pagar todo a través de la aplicación sin necesidad de llevar dinero en efectivo encima, con sólo leer un código se transfiere dinero a la cuenta de la otra persona. Hasta la persona que vende comida en algún puestito callejero pequeño, cuenta con éste sistema. La gran mayoría de las cosas pueden hacerse desde el celular y sin necesidad de moverse de la habitación, el delivery de comida por ejemplo, es de lo más efectivo. Una vez realizado el pedido se da un horario estimado de llegada y se lo puede ir siguiendo a través de una aplicación. En menos de 15 minutos el pedido está en la puerta de tu casa sin importar cuán lejos esté el restaurante.

-¿Qué es lo que más se extraña?
-Lo que más extraño es la comida, aunque muchas veces encuentro cosas para poder cocinarme algo parecido a un plato Argentino, no es igual. Extraño a mi familia y amistades, pero principalmente esa forma que tenemos de ser los argentinos de generar cercanía en reuniones con mates de por medio, o una comida con amigos.