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Acróbatas de tela premiadas

La acrobacia con telas es una disciplina que ha ganado practicantes en los últimos años en la ciudad.




Xuria Diharce, brinda clases sobre esta actividad en la que se entrecruza lo deportivo con los artistico.
La joven es oriunda de La Pampa, y a los 12 años le tomó el gusto a esto de colgarse de una tela. Llegó a Chacabuco hace 2 años de la mano de su pareja, quien consiguió un trabajo en la ciudad.
En la actualidad, la acróbata dirige una escuela que funciona en la planta alta del Club Porteño.
Este fin de semana, las alumnas de Xuria viajaron a la Falda, Córdoba, para participar en una competencia de acrobacias en tela, en el marco de un evento llamado Azul Fest.
“Hay otras disciplinas además de la acrobacia en tela -comentó Xuria-. Es un torneo para 5 naciones. Siete de mis alumnas van a competir”.
El equipo estuvo integrado por Delfina Milione, de 6 años que consiguió tres premios; y Valentina Herrera, de 13; Antonella Taggio, de 14; Brisa Dobbelsteen, de 15 Fiamma Artola, de 16; Camila De Virgiliis, de 17;  y Valeria Saravi, de 21, las cuales consiguieron segundos puestos en sus respectivas categorías.



“Estos torneos tienen un reglamento que especifica el tiempo de duración de la canción y cuestiones que debe incluir la coreografía -explicó Xuria-. Sobre esa base, se establece el puntaje.  Las coreografías tienen que incluir figuras de flexibilidad, que tiene que ver con apertura de piernas, movimientos de brazos y espalda. Tiene que tener por lo menos un escape, que es una caída a través de la tela, y una parte de piso. Después, se puede hacer cualquier otra cosa”.
Sobre el auge de la acrobacia con telas, Xuria contó que “esto empezó hace unos 5 o 6 años. Hubo un boom de todo lo relacionado con lo circense. Cuando yo hablo de acrobacias en tela, muchos lo asocian al circo, pero no saben de qué se trata. Es una disciplina circense, pero tiene que ver más con lo deportivo. Tiene reglamentos y disciplina. No es como los malabares, por ejemplo. Hay muchas provincias y ciudades donde hay mucho más desarrollo, desde hace muchos años y tienen un nivel muy alto”.

-¿Los escapes son algo peligroso sin arnés?
-Lo que pasa es que uno se va enroscando en la tela. De que eso esté bien hecho, depende como se queda sujeto. Después, hay que hacer mucha fuerza. A veces, quedás colgado de las manos y hay que hacer fuerza con los brazos para quedar agarrado. Es mucho más probable quedar enganchado en la tela, que caer. Puede pasar que quedes enredado y hay que buscar una escalera para bajar. Caer no es tan probable.

-¿Se necesita mucha preparación física?
-En nuestras clases hay mucho entrenamiento. Hacemos una entrada en calor de casi media hora con ejercicios para tonificar músculos y tener fuerza para hacer el resto. La preparación es la base. Una vez que la tenés, podés hacer lo que se te ocurra.

-¿Y mucha tela para poder colgarse?
-Sí, se necesita un lugar con mucha altura y que tenga un punto bastante fuerte para sujetar la tela. Por seguridad usamos colchones debajo de donde hacemos las acrobacias. Más que nada, es seguridad psíquica. Saber que hay colchones hace las alumnas se sientan seguras y sepan que no se van a caer.

-¿La tela se puede colgar de cualquier lugar?
-Todo depende del lugar. Nosotros vamos a hacer una demostración a la Escuela Normal. Colgamos la tela de una baranda porque es un lugar bajo. Si fuera más alto no lo haríamos, porque no es seguro. Hicimos funciones en el Teatro Italiano, y cuenta con una muy buena estructura para colgar la tela. Pero siempre hay que ir y ver. No podemos ir a cualquier lado. Si no hay una estructura de la que colgar la tela, no podemos hacer la exhibición. Hay veces en que tratan de colgar la tela de árboles, pero es poco seguro, porque la rama se puede quebrar. Lo importante, siempre, es el lugar del que se cuelga. Mis alumnas la tienen clara. Tienen que estar bien enganchadas para que todo no se venga abajo.

-¿Qué siente al estar colgada de una tela?
-Esto es algo que hago desde chica y me encanta. No me subo a un árbol porque me da miedo, pero por la tela me subo hasta 10 metros y me tiro de cabeza. No le tengo miedo a nada. Forma parte de mí. Es lo que hacemos todos los días. Las chicas agarran esa pasión. Viven colgadas de una tela. Siempre están buscando cosas nuevas en Internet para hacer. Es como que forma parte de nuestras vidas.

(Artículo de Cristian Otegui publicado en la edición del lunes 9 de octubre de 2017 del diario De Hoy de Chacabuco)